Compartido es mejor...¿O no? Si lo que quieres es compartir unos chicles o una cena, quizás. Ahora, si se trata de compartir una Vida…
¿En qué momento decides que se convierta en un compromiso? ¡Vaya palabrota! Si te paras a pensarlo es muy probable que te entre el miedo, si no lo haces es muy fácil que te dejes llevar por la inercia…
¿Puedes buscar el momento apropiado para cada cosa? Me refiero a un momento para pensarlo y un momento para dejarte llevar.
Me atrevo a confirmar que se empieza la casa por los cimientos. El primer paso es un proyecto común…Un proyecto…de una relación. Es decir, una Relación Común.
En una relación de pareja participan dos Personas más la Relación, ¿cómo olvidar este dato capital? El grado de Responsabilidad en el propósito viene dado según las vivencias y creencias de cada parte. Según las expectativas y cómo las hemos alimentado durante años. Lo que hemos oído y lo que no hemos querido oír.
Entonces, determina en común qué tipo de “compromiso” quieres llevar.
Sabes lo que no quieres y te cuesta definir lo que sí quieres. Sólo plantéatelo: ¿Qué es lo que sí quieres? Me dirijo a cada Un@.
No es que “l@s jóvenes no aguantemos”, es que nos preguntamos para qué y no muchos “mayores” tienen una respuesta convincente y adaptada a estos tiempos. Hemos visto tantos mayores soportarse que bien pudiera ser que hubiéramos perdido la fe en este modelo de vida. No me parece que hayamos dejado de creer en una relación de pareja. Es que algunos necesitamos algo más que casarnos y tener hijos o cubrir un posible miedo a sentirnos solos cuando seamos mayores. Mientras tanto seguimos buscando nuestra propia respuesta.
Un Acuerdo sería lo más cercano a mi definición. Una interrelación. Somos tres: Una Parte, la Otra Parte y la Relación. Cómo y de qué la alimentamos es una decisión conjunta desde la libertad individual. Llegar a un acuerdo en la forma de nutrirla. Un acuerdo de respeto por las tres contribuyentes ya sea para compartir una vida, una ilusión, o un solo momento. Si fluye funciona naturalmente.
Sin embargo, seguimos buscando nuestra Media Naranja, aquella que nos llena. Y creo que, a estas alturas esto también nos limita. Entonces, ¿qué hacemos?
Más dudas.
Quizás haya una parte de “verdad” en la frase “los jóvenes no aguantamos” puede que hayamos pasado al otro extremo si se mira desde el punto de vista convencional. Pues también nos haría falta para encontrar el punto medio o entero visto desde nuestro punto de vista actual.
Se construye una relación con la aportación de cada Uno, y cada Uno respeta su propia contribución individual-satisfactoria y la de los otros dos asociados.
De esta manera disfrutamos de tres espacios distintos que añaden calidad a cada una de las porciones. ¿¡Cómo limitarnos a “aguantar” en una relación!? ¿Aguantar el qué exactamente?
Una alianza para disfrutar de cooperar en una relación Sana y Feliz, que cuanto más dure sea más bonita. Que nos haga disfrutar en conjunto y también por separado y que nos apetezca regalarle momentos maravillosos a los otros dos participantes.
Dos personajes independientes con una relación en común. Dos Personas ínter-dependientes.
Y Quiero destruir otro tópico, quizá el truco consista en (es una frase que leí en alguna parte): “buscar otra Naranja Entera y no La Media Naranja”.