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martes, 13 de julio de 2010

Una Ración de Escepticismo


Es un defecto de todo ser vivo querer lo que no se tiene, pero fíjate que, casi siempre se quiere lo que se cree que se puede tener. Sencillamente, si algo es imposible para ti, ni se te ocurre. Algunas cosas ni a Einstein se le pasaron por la cabeza, por lo tanto, no tuvo ciertas inquietudes que tenemos en este siglo.

Cada vez es más difícil alcanzar lo que uno quiere. Cada vez hay más variedad de cosas que te gustaría alcanzar. Cada vez, más caminos y más bifurcaciones en los caminos para llegar al mismo sitio. Cada vez hay más gente donde tú has conseguido llegar con mucho esfuerzo.

Es muy fácil calificar de "patología" a cualquier cosa que no es habitual. Además, que ya tenga un nombre científico no significa que tenga que quedarse así. Una cosa es tragar sin digerir y la otra, muy distinta, aceptar y trabajar. Y la parte, para mí, incongruente es: ¿Por qué se llama patología si es algo habitual en las personas de 40 ó 50 años? ¿los que la tienen antes no están todavía catalogados?

Cuando somos niños, no nos lo permiten: "esto no se hace", "esto no se dice"...Y cuando somos mayores, nos lo prohibimos nosotros mismos. Podría ser por mera educación, por costumbre. No tendríamos tantos conflictos internos si nos dejáramos llevar por nuestros deseos, pero hay un protocolo social, al que le debemos respeto y está muy bien para la convivencia. Si lo extrapolamos al bienestar de uno mismo, a nivel individual...¿A dónde nos lleva? ¿Qué podemos hacer que esté en equilibrio con el resto de los humanos?

¿Convencionalismos? ¡Si somos los primeros en someternos a las reglas sociales! Ni siquiera las cuestionamos.

Si está tan claro y tan científicamente comprobado que la vida pasa por diferentes etapas (nacimiento, lactancia, infancia, adolescencia...), ¿por qué cuando tenemos la segunda adolescencia no podemos disfrutarlo? Por qué disculpamos tanto a los niños o a los adolescentes y en cambio, criticamos a los maduros independientes, capaces y que tienen ideas distintas. ¿Cuál es la razón que nos lleva a catalogarlos como excéntricos?

¿Has oído o dicho alguna vez: "¡Ay! si tuviera 20 años menos con lo que sé ahora"? Más incongruente, todavía. Si tuvieras 20 años menos, volverías a pasar por todo lo que ya has pasado y llegarías a este punto exactamente igual que como estás ahora; por lo tanto, ya que estás ahí, que es para lo que realmente te has preparado los últimos 20 años...Aprovecha todo lo que has aprendido, que si no hubieras recorrido este camino no serías consciente de lo que "pudiste hacer". Hazlo ahora, ¿por qué no?

Por eso, porque ya ha pasado mucha gente por todas esas etapas, se ha hecho necesaria una denominación, pongamos "patología", algún tipo de depresión que, dependiendo de a qué parte de nuestra manera de actuar afecte, empezará con "dis..." y terminará con "...ia". No sabemos más...O le llamaremos crisis.

En mi opinión una crisis surge por la necesidad de cambio. Hasta ahora "todo" funciona más o menos bien y llega un momento en que lo mismo, lo de siempre, no da el mismo resultado.

Es posible que tu intelecto no te deje tranquilo porque no cree que te haya llegado el momento de parar...O para avisarte de que hay muchísimas metas que te podrías proponer y conseguirías con éxito. Nuevas metas, nuevas opciones...Ya sabes, nuevo...cambio...

¿Quieres arriesgar?

sábado, 29 de mayo de 2010

…Échale La Culpa…

Estamos en el mundo, como hasta ahora. Hay casas y cartones, lujos y miseria, solidaridad y egoísmo, energía y pereza, amor y lujuria, trabajo y desempleo… y personas… ¿Existe el bien y el mal?

Claro, como hasta ahora. Pero en este momento somos más las personas que estamos en crisis y por tanto, más las personas que nos sentimos mal y más a menudo.
Y cuando nos encontramos frente a otra persona como nosotros, si nos va mal mucho mejor porque así no tenemos que enfrentarnos al hecho de que nos podría ir mejor si nos lo propusiéramos. Y añadir que si decimos que nos va bien corremos el riesgo de que el otro te conteste: “Pues qué suerte tienes, tal y como están las cosas…”

Encima tendrías que hacer un esfuerzo sobrehumano para decir “bien, gracias”, ¿¡no!?
Lo dicho, es una cadena…Si tú dices que estás mal, a buen seguro la otra persona contestará que lo suyo es peor. Pero bueno, a estas alturas de la crisis ya te habrás dado cuenta…

…Échale la culpa…

No es necesario que lo den diariamente en los informativos, te ha calado bien hondo y encima te sirve para acomodarte en esta posición, va intrínseco a tu despertar, no requieres hacer ningún esfuerzo. Deberías agradecerlo. Luego transmites todo lo que ello supone. Cada vez que abres la boca para hacer un comentario expones todo tu ser a la percepción de la persona que tienes enfrente. Además sólo lo harás con gente que quiera escuchar tus lamentaciones porque creerá que tú también escucharás la suya. Y el grupito va creciendo…

¿Qué podemos hacer a nivel individual? Eso no lo dicen en las noticias.
Pues, por supuesto, un poco más de lo que estamos haciendo. Seguro, piensa…o pide refuerzo si no tienes la costumbre.

Empieza a valorar lo que sí tienes. Acércate al o a la que sí va a valorar su nuevo día y escúchale y atrévete a decirle algo bueno que te haya pasado. Entonces seréis dos personas aportando pensamientos positivos a la sociedad y también tú te estarás nutriendo… aunque te pese. Recibirás buenas vibraciones. Esa es la actitud que nos conviene ahora.

Sigue deambulando por la calle y sigue pensando y expresando que todo va mal. Sigue enviando ese mensaje y recibirás más de lo mismo.
¿Te ha funcionado hasta ahora? No contestes tan rápido, de nuevo, piensa.

…Y mientras tanto: ¿Disfrutas de lo que es gratis, fácil y duradero? ¿Has ido a tomar el sol o a mojarte bajo la lluvia? ¿Has caminado por la arena? ¿Te has sentado en un banco a observar? ¿Y en una roca a ver el mar? ¿Has tomado agua de alguna fuente? ¿Has mirado las estrellas alguna noche? ¿Te has dado cuenta de que hay Luna Llena cuando la hay? ¿Te has fijado en la Media Luna? ¿Has prestado tus oídos al canto de los pajaritos hoy? ¿Has deleitado tus ojos con las impresionantes vistas desde el Castillo o desde la montaña?

Te aseguro que eso te llena de energía, si lo has hecho sabes de qué estoy hablando. ¡Es genial! Te hace pensar, valorar, aceptar que entre las cosas malas también las hay buenas y alguna de ellas te abrirá el canal con el que vais a sintonizar tú y el buen humor. Estés donde estés. ¡Muévete y abre tus sentidos!

…En fin…Saca tus propias conclusiones.

…Mientras tanto, seguimos en el mundo, como hasta ahora. Hay cartones y casas, miseria y lujos, egoísmo y solidaridad, pereza y energía, lujuria y amor, desempleo y trabajo… y personas… ¿Existe el bien y el mal?
Pues claro, si no, ¿cómo lo distinguirías?


...Tú eliges...