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martes, 24 de mayo de 2016

Cada Quien es Cada Cual

No puedes ser perfecto en todo, pero sí puedes perfeccionar algunos conocimientos que ya tienes.

Aquellos que te llenan de pasión son los que más rápidamente te dan satisfacción. Son como descubrimientos de tu propia esencia, por eso, el aprendizaje cunde más. La alegría llega más rápidp que si tienes que realizar un esfuerzo en algo sobre lo que nunca has estado enfocado ni consciente ni de manera inconsciente.

Tu intuición no te manda señales, es todo nuevo, ni siquiera le encuentras la lógica a la opinión de los demás sobre esa cosa con la que te estás presionando y tampoco tiene sentido para ti.

Por lo que he oído, el cuerpo busca el equilibrio si tú no ves la sintonía con la vida: encuentra tu pasión. Aquello que te sale con 'los ojos cerrados' y cuando sucede, encuentras automáticamente el modo de hacerlo aún mejor.

Excelencia.

Eso que te dice a ti mismo 'muy bien cariño'. Eso que te crea nuevos pequeños retos diarios que puedes satisfacer casi sin darte cuenta pero sí eres consciente del resultado. Eso que, cuando miras hacia atrás te dice 'sigue, vas bien'. Y que cuando recuerdas cómo empezaste, sólo te viene dónde estabas, no el sobreesfuerzo y las penurias. Sólo satisfacción, felicidad. Tu talento, tu gran capacidad, tu gran pasión: tu esencia. No lo dejes todo para vivirla de repente, si no quieres, pero ve viviéndola y respirándola hasta que te llene y no te quede tiempo para mada más que disfrutarla.


Espejo, Espejito Mágico...

Piensa en una persona por la que, en mayor o menor medida sientas rabia, enfado o impotencia. Esa por quien te sientas traicionado, decepcionado o en alguien que, simplemente te molesta...

Percibe todas esas emociones y sensaciones físicas que te causa. Tus gestos, tu postura, tus facciones. Piensa en todo lo que le dirías.

Ahora imagina que tienes una varita mágica que hace que cambies todos esos sentimientos por amor, perdón, comprensión y compasión HACIA ELLA.

¿La utilizarías?

No. 

Tu inconsciente te mandaría mensajes de injusticia, de lo correcto e incorrecto y de tooooodo lo que TE hizo o TE hace mal esa persona. Pensar bien sobre ella te provocaría un desequilibrio. Una impotencia por el hecho de que ELLA te ha creado un problema y no lo ha solucionado.

Ahora vamos a la varita. Haz que te provoque honestidad. Utiliza el YO, A MÍ, ME.

YO SIENTO....
A MÍ ME DISGUSTA...
ME MOLESTA...
YO QUIERO...
YO HAGO...

Haz una lista con lo peor de aquella persona. Todo lo que se te ocurra. Fíjate el poder que tiene sobre ti, que aún estando ausente te mantiene en este estado.

La varita de la honestidad te dice que Ése eres Tú mismo y cómo puedes corregir eso. Tal cual. Fría y cálidamente, este es el mensaje: Como te sientes tú es tu responsabilidad. Cambia la perspectiva. 


(YO, A MÍ, ME)
Es a mí a quien le molesta:
¿Por qué castigo al otro si soy yo el afectado? 
Me ocupo de mis asuntos. 
Acepto mi enfado y cambio yo. 

CONCLUSIÓN
Si las dos partes hacen lo mismo no necesitan varita mágica