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lunes, 26 de enero de 2015

Sesenta Mil Pensamientos


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Nuestro cerebro procesa sesenta mil pensamientos al día y a la mañana siguiente repite un 90%. No podemos procesar tan deprisa toda esa información (¡nos volveríamos locos!), así que utilizamos la que necesitamos en ese momento y el resto lo almacenamos de manera automática y pocas veces recordamos que lo tenemos. 

Alguna vez regresan en forma de sueños o experiencias que creemos haber vivido...Otras veces, ni sabemos que lo sabemos. Lo olvidamos. 

Nos han provocado unas sensaciones y emociones. Están ahí, escondidas esperando salir en cualquier momento. Si no la vives puede convertirse en una enfermedad (las terminaciones nerviosas del sistema autónomo está directamente conectado con el sistema inmunológico). La emoción está, si tú quieres, para hacerte ver y reaccionar frente a lo que no has prestado atención.

Hasta hace poco hemos vivido dentro de un paradigma que nos dice que mostrar las emociones es de débiles. Hemos sido educados dentro de esta creencia hasta el punto de no saber distinguir exactamente qué es lo que sentimos en cada momento. El hecho de aprender a darle un nombre, sitúa la emoción en el plano consciente y es ahí donde podemos actuar.

¿Qué estaba pensando cuando me cambió el estado de ánimo? 
¿Cuál era mi actitud frente a la situación?

Con mucha práctica y ayuda llegué a elegir un significado para el Pensamiento Positivo, le llamo Pensamiento Creativo o Constructivo porque gracias a él, puedo crear una emoción y construir una conducta que me lleve a pensar y estar bien.

Me explicaré: 
Se trata de cambiar un pensamiento negativo por uno constructivo, no de eliminar ninguno otro. Nuestro cerebro no entiende el "No". Cuando no quieres hacer una cosa, simplemente no la haces. Ni siquiera te planteas que tengas que hacerla o no; si la estás haciendo es por alguna razón. 
Por ejemplo: si digo que no quiero fumar no es verdad, dado que lo estoy haciendo. Si no quisiera fumar, sencillamente no lo haría. No supondría un esfuerzo "no hacerlo", ni me lo tendría que proponer. No fumaría y punto. En cambio, si quiero cambiar ese hábito tendré que proponerme qué quiero conseguir de verdad...Piel tersa, encías rosadas, dientes blancos, aliento fresco y limpio, libertad...

Para conseguir tener un pensamiento constructivo hace falta aprender a soñar. 

"Si lo puedes imaginar, lo puedes crear". Walt Disney

Luego, la pregunta al inconsciente sería: ¿Qué tendría que pensar para sentirme bien? ¿Cómo sería "pensar bien" frente a esta situación tan complicada?

Este pequeño ejercicio cambia tu estado de ánimo unos minutos que contribuirán al 90% de pensamientos que repetirás mañana. Poco a poco irás llenando tu día a día de sonrisas y energía positiva. Tu postura, el tono de voz, incluso tu respiración se modificarán y eso es lo que compartirás en tu entorno. 

Como todos sabemos, lo que das vuelve multiplicado. Así pues, entrarás dentro de la dinámica o inercia del "pensamiento que te hace sentir bien".


Lo que se practica es que lo que hay aquí tiene alguna razón de ser, un motivo, una misión.

Se trata de ACEPTAR también aquellas sensaciones desagradables sabiendo que forman parte de aquel momento y que las emociones buenas o no, forman parte de nuestra vida; sin olvidar que su función es ponernos en contacto con el exterior; exteriorizar para prestar atención. Para cerciorarnos de que no estamos en peligro o de que una persona es o no de fiar, por ejemplo.  Aquellas sensaciones que nos dicen que nuestra intuición funciona de manera automática y nos manda avisos. 

Tener pensamiento positivo es aceptar las cosas tal como son. Positivo, ya lo dice la palabra, no es necesario extraer lo positivo de una situación. El positivo es aceptar lo que nos gusta y lo que no en la misma medida como parte, ya no del aprendizaje, si no de la Vida Misma.

Una vez que obtengas un alto porcentaje de pensamiento positivo lo repetirás más a menudo, y con el tiempo podrás elegir el momento en que quieres dejarte llevar por la emoción o dejarlo estar para cuando estés en la intimidad, si lo prefieres. 

Lo que la gente denomina "control de las emociones", en mi opinión, es una versión muy limitada de nuestros conocimientos inconscientes. Nosotros no deberíamos querer "controlar" nada; así tendríamos la libertad de pensamiento y, por lo tanto, calma y aceptación. 

Pero mientras aprendemos a hacerlo podemos aprovecharnos de la capacidad que tenemos de cambiar, soñar y crear lo que realmente nos hubiera gustado hacer, pensar, sentir. En principio podríamos redirigir nuestras emociones a través del pensameinto y tomar consciencia...Adquiriir Pensamiento Consciente y Manejable.

Si tú eres el dueño de tus pensamientos, eliges que sean positivos o negativos?

Abrir nuestro propio camino y caminar. ACEPTAR tal cual. Llorar si hemos de llorar, enfadarnos si es el caso, etc...Sentir.

"Si las dejas, las emociones vienen y van".

Inevitablemente, cuando decides tener un positivo, también eliges "no tener" un negativo. Pero a veces, un negativo puede ser lo contrario, por ejemplo, un análisis negativo puede ser positivo. 

Ese "no tener" te enfoca en lo que no tienes, no quieres o no toleras o no... lo que sea. Con la práctica, te irás centrando en lo que tienes y quieres. El esfuerzo está en conseguir la inercia de vivir con calma aquellas emociones que no te gustan pero que han llegado hasta ti con una finalidad a través de una serie de acciones que has hecho o circunstancias que has vivido. 

Consiste en hacernos responsables. Es decir, en adquirir la habilidad para responder de tal manera que nos haga sentir bien.

Podemos permitirles que cumplan su objetivo. Si no lo hacemos, si nos negamos a sentirlas persisten y quedan grabadas en nuestra mente; saldrán a flote bajo situaciones similares. O acudiremos a ellas automáticamente, hasta que las dejemos llegar a su meta, que es enseñarnos "algo" o hacernos espabilar. O, peor aún, en ocasiones, recurriremos a ellas para evitar otras o para eludir responsabilidades y ser víctimas de la situación.

Dos consejos:
1. Elige un momento del día en que te puedas permitir sentirte mal y haz lo que tengas que hacer para vivirlo. Si te da miedo hacerlo sólo, hazte acompañar por alguien de confianza y habla de ello.

2. Agradece y sé Honesto al menos una vez al día. lo primero para ser consciente de lo que tienes, y lo segundo para aceptar la parte de responsabilidad que te corresponde por los pensamientos que tienes y por los que no tienes.

Preguntas que te serán prácticas:
- ¿Qué puedo hacer hoy que mañana me traerá un estado de ánimo satisfactorio?
- ¿Cómo me gustaría que hubiese pasado aquello que no me ha gustado del día de hoy?
          
Irte a dormir con una sonrisa y algún recuerdo agradable o imaginar cómo hubieras preferido que pasara. Y, sobre todo, levantarte con la incertidumbre de que puede ser que algo agradable esté a punto de suceder. Es otro valor, junto a la Gratitud y a la Honestidad: La Curiosidad. 

No lo sabemos todo y no sabemos todo lo que sabemos.