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sábado, 12 de marzo de 2016

Atardece, que no es poco



Saco una fotografía de lo que está aconteciendo en este momento y la miro. Hoy elijo el color naranja rojizo. Otras veces, el púrpura de un día de lluvia, el contorno de las montañas…Un árbol, un perro, una terraza, un amigo. Elijo algo, lo que quiero… La amplío, la recorto, la acerco…

A veces la realidad pasa desapercibida frente a mis ojos, la vida pasa difuminada. Hoy estoy ensimismado, atontado. ¡Tanta belleza desperdiciada! Ni siquiera me puedo imaginar qué está haciendo la Naturaleza por mí, y yo aquí, sin hacer nada.

Esta vez, dejo que se me acerque hasta que le oigo susurrar:

“Este atardecer me lleva a los que han acontecido en un montón de años. Puedo contar los que he vivido con los dedos de una mano, todos muy recientes. Antes me centraba en otros asuntos. Pero un día al despertar, llené de aire mis pulmones y empecé a levitar, a subir, a flotar. Y empecé a fluir con todo. Empecé a percibir, a querer, a reír, a sentir, ¡a respirar!

Me di cuenta de que respirar es vivir. Lo real era tan bonito como lo soñado. ¡Y grité! ¡Y salté!”

Le escucho profundamente y lo siento tan mío que parece que lo estuviera creando yo. Y en cierto modo, así es; dado que hasta ahora para mí, no brillaba en todo su esplendor. No ocupaba todo el paisaje…Casi podría decirte que no era para mí, que no amanecía para mí.

“Soy un Hermoso-Atardecer. Una alucinante y pulcra escena anaranjada y riego el valle inmediato salpicando al vecino. Una pompa dotada de una riqueza única y después me escondo con calma para dejar paso, al mismo ritmo, a mi compañera silenciosa con la promesa de que me guardará el tesoro hasta que vuelva a nacer.

Es mi propia esencia después de haber disfrutado de iluminar un día más en mi vida. Es entonces cuando aparece el cansancio y se me cierran los ojos sin quererlo evitar…y sobre mí se tiende una manta oscura y preciosa que me invita a descansar.

Lentamente, en un último esfuerzo por recrearme un poco más, proyecto un último vistazo al panorama; un último rayo de luz, una última sonrisa naranja… y me dejo caer, con suavidad tras las montañas. Por aquí está todo bien…Dulce sueño…”


Y , ¿has decidido brillar?

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