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miércoles, 30 de marzo de 2011

Feliz Insomnio (Por Antonio Luis Gómez Molero)

La vida está llena de paradojas. En muchas ocasiones se comporta como ese sombrero que cuanto más corres detrás de él, más se aleja... El sueño es IGUAL que ese sombrero. No es posible esforzarse por dormir, como tampoco da buen resultado hacer esfuerzos por relajarse. Es contraproducente. Esto es algo que puede hacerse extensible al campo de la Autoayuda y el Desarrollo Personal: queremos cambiar, y cuanto más lo queremos, más tenemos la sensación de seguir estancados. Ahora eso sí, aprendiendo cada día unas claves, o una técnica nueva y “definitiva” que se supone que lo van a cambiar todo.

Afortunadamente, la ecuación también funciona en sentido contrario. Si no es esforzarse lo que hace que determinadas situaciones cambien (dando por sentado que hay otras en las que el esfuerzo es imprescindible), será más bien cuestión de relajarse y dejarlas fluir. Muchas veces no somos conscientes de que, con nuestra actitud de querer obtener determinados resultados YA, estamos obstruyendo la fuente misma del cambio. Nos bastaría con quitar el tapón para que éste fluyera a borbotones. No hay nada que tengamos que hacer. Del mismo modo que no hay que esforzarse por respirar. El aire nos respira. La vida nos vive.

El hecho de “intentar dormir” hace que bloqueemos el sueño. Es él el que debe cortejarnos, no al revés. Nosotros solo tenemos que ACEPTARLO. El sueño llegará, por si solo, cando dejemos de correr tras él. Es una metáfora para la vida. Aceptar el insomnio. Aceptar nuestras imperfecciones sin intentar cambiarlas.


Porque cuando aceptamos la vida y la empezamos a APRECIAR, sucede algo mágico:

La vida se pone en movimiento. Nos lleva de la mano a otro lugar. Comenzamos a crecer. Lo que aceptes, lo que aprecies, lo que agradezcas, lo que llenes de amor, cambiará, te llevará de la mano hacia algo mejor. Lo que intentes controlar se volverá contra ti SIEMPRE.

Por eso, si existe una receta para el insomnio (y también para el estrés, la ansiedad, el miedo en definitiva, que es lo que el insomnio es) y para la vida, digamos que podría ser ésta:

En lugar de contar ovejitas, cuenta todas las cosas de las que estás agradecido. Báñate en ese sentimiento.

Y si el sueño tarda en llegar, cuando lo haga, te encontrará esperándolo con una sonrisa. :-))

1 comentario:

  1. Muchas gracias, Antonio!
    Por querer compartir tu artículo conmigo y nutrir, de esta manera esta página.
    Por la lección de Aceptación y Tranquilidad que expresas
    Por simplicar la existencia!

    GRACIAS

    Un Abrazo muy Fuerte!

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