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sábado, 29 de mayo de 2010

…Échale La Culpa…

Estamos en el mundo, como hasta ahora. Hay casas y cartones, lujos y miseria, solidaridad y egoísmo, energía y pereza, amor y lujuria, trabajo y desempleo… y personas… ¿Existe el bien y el mal?

Claro, como hasta ahora. Pero en este momento somos más las personas que estamos en crisis y por tanto, más las personas que nos sentimos mal y más a menudo.
Y cuando nos encontramos frente a otra persona como nosotros, si nos va mal mucho mejor porque así no tenemos que enfrentarnos al hecho de que nos podría ir mejor si nos lo propusiéramos. Y añadir que si decimos que nos va bien corremos el riesgo de que el otro te conteste: “Pues qué suerte tienes, tal y como están las cosas…”

Encima tendrías que hacer un esfuerzo sobrehumano para decir “bien, gracias”, ¿¡no!?
Lo dicho, es una cadena…Si tú dices que estás mal, a buen seguro la otra persona contestará que lo suyo es peor. Pero bueno, a estas alturas de la crisis ya te habrás dado cuenta…

…Échale la culpa…

No es necesario que lo den diariamente en los informativos, te ha calado bien hondo y encima te sirve para acomodarte en esta posición, va intrínseco a tu despertar, no requieres hacer ningún esfuerzo. Deberías agradecerlo. Luego transmites todo lo que ello supone. Cada vez que abres la boca para hacer un comentario expones todo tu ser a la percepción de la persona que tienes enfrente. Además sólo lo harás con gente que quiera escuchar tus lamentaciones porque creerá que tú también escucharás la suya. Y el grupito va creciendo…

¿Qué podemos hacer a nivel individual? Eso no lo dicen en las noticias.
Pues, por supuesto, un poco más de lo que estamos haciendo. Seguro, piensa…o pide refuerzo si no tienes la costumbre.

Empieza a valorar lo que sí tienes. Acércate al o a la que sí va a valorar su nuevo día y escúchale y atrévete a decirle algo bueno que te haya pasado. Entonces seréis dos personas aportando pensamientos positivos a la sociedad y también tú te estarás nutriendo… aunque te pese. Recibirás buenas vibraciones. Esa es la actitud que nos conviene ahora.

Sigue deambulando por la calle y sigue pensando y expresando que todo va mal. Sigue enviando ese mensaje y recibirás más de lo mismo.
¿Te ha funcionado hasta ahora? No contestes tan rápido, de nuevo, piensa.

…Y mientras tanto: ¿Disfrutas de lo que es gratis, fácil y duradero? ¿Has ido a tomar el sol o a mojarte bajo la lluvia? ¿Has caminado por la arena? ¿Te has sentado en un banco a observar? ¿Y en una roca a ver el mar? ¿Has tomado agua de alguna fuente? ¿Has mirado las estrellas alguna noche? ¿Te has dado cuenta de que hay Luna Llena cuando la hay? ¿Te has fijado en la Media Luna? ¿Has prestado tus oídos al canto de los pajaritos hoy? ¿Has deleitado tus ojos con las impresionantes vistas desde el Castillo o desde la montaña?

Te aseguro que eso te llena de energía, si lo has hecho sabes de qué estoy hablando. ¡Es genial! Te hace pensar, valorar, aceptar que entre las cosas malas también las hay buenas y alguna de ellas te abrirá el canal con el que vais a sintonizar tú y el buen humor. Estés donde estés. ¡Muévete y abre tus sentidos!

…En fin…Saca tus propias conclusiones.

…Mientras tanto, seguimos en el mundo, como hasta ahora. Hay cartones y casas, miseria y lujos, egoísmo y solidaridad, pereza y energía, lujuria y amor, desempleo y trabajo… y personas… ¿Existe el bien y el mal?
Pues claro, si no, ¿cómo lo distinguirías?


...Tú eliges...

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