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sábado, 29 de mayo de 2010

Atento a las Señales

Es muy simple, estás bien o no lo estás.

Pongamos por caso que tienes la costumbre de dormir, desayunar, comer, cenar, trabajar, divertirte…Pero en algún momento sientes que te falta algo, no sabes exactamente qué es…
Esa es la señal que te avisa de que algo no va como a ti te gustaría. Un malestar que puedes notar física o interiormente… Un malestar…No sabes qué es, no le das mucha importancia pero aprende a preguntarte “¿qué es lo que me pasa?“, en lugar de afirmar que no lo sabes.

Es una sensación familiar y genera un sentimiento y si es un estado continuo posiblemente hasta el diagnóstico sea conocido. Entonces estás perseguido por ese diagnóstico. Es la confirmación que te hacía falta. Tu cuerpo está de acuerdo con tu mente y actúa en consecuencia.

Te invito a ampliar la perspectiva y a indagar un poco más sobre cuál es exactamente el sentimiento. Es muy sencillo, me remito a la frase inicial “estás bien o no lo estás”. La sensación la habrás tenido en otras ocasiones y por eso es fácilmente identificable por tu cabecita y tu cuerpo empieza a tener el hábito de convivir con ella. Entonces es posible que detectes algún síntoma físico.

En mi opinión ha salido directamente de tu mente. Yo cambiaría la pregunta.
"¿En qué estaba pensando cuando me he puesto así?” Y, por encima de todas las cosas, plantéate si quieres seguir con esa molestia.

Pienso que el cuerpo humano es perfecto, en cuanto bajan nuestras defensas, aparece algún síntoma físico. Sería mágico poder detectar ese estado de salud antes de que apareciera, ¿verdad?

Deduzco, entonces, que nos hemos educado en una creencia de “si me siento mal es porque estoy enfermo o enferma”, cuando en realidad ha habido un proceso previo. Anticiparse es lo que puede producir el milagro.
Cuando te sientas mal, averigua cuál es el sentimiento, la sensación y descubre en qué estás pensando, a qué estado te está llevando.

La costumbre es guardarlo en la maleta, sin aceptarlo, sin digerirlo y llega a pesar bastante. La otra opción es continuar tu vida arrastrando ese peso aunque ahora no te sea útil…Tú decides.
Si en lugar de preguntarte cómo estás, te preguntan cómo te sientes, ¿te paras a pensar?


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