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lunes, 13 de septiembre de 2010

Economía también para la Mente

Es más fácil dejarse llevar por el tremendismo generalizado porque, no hacerlo sería un brutal esfuerzo individual. No parece factible que, frente a alguien que te está contando sus problemas puedas decirle yo soy feliz sin entrar en detalles materiales. ¿Es de locos? ¿Es de débiles? Es más cómodo apoyarle diciendo que tú tienes más problemas y más gordos para que se sienta animado. Una antigua creencia: “mal de muchos, consuelo de tontos”…o era ¿“…consuelo de todos”? No importa, viene al caso.

No fomentar el hecho de que hay una crisis económica no significa no aceptar que sea así. Ahora, ¿Tú quieres añadir una crisis emocional? Es muy probable que tus lamentos te lleven a entrar en la misma onda y experimentes sensaciones diversas y particulares y además, muy similares a las de muchas otras Personas… Puede que busques el apoyo ¿Es lo que quieres? Piensa que hay muchas probabilidades de que encuentres desconsuelo.

Evita la tentación de aumentar el sentimiento de carencia. Pensar en positivo no significa ponerse un velo en los ojos o dejar de oír las malas noticias. Más bien no incrementarlo, contribuir a pensar que lo que es, es. Y sobre todo cómo te afecta a ti.

Puedes ponerle el nombre que quieras, dificultad, aprieto, brete, conflicto que, si además le asignas un sentimiento de tristeza, de falta de solidaridad, de egoísmo… de individualismo, depresión…Escasez.

Bien, ¿Qué quieres hacer?

Adapto mi manera de vivir al momento. No quiero añadir una crisis personal a la popular porque eso no me ayuda. Lo que quiero es enviar un mensaje de tranquilidad. Podemos cambiar antes de que se cree una Crisis Interior, antes de contribuir a la expansión de un virus de alarmes sociales. Es un llamamiento a la Calma.

Igual que el rugido de mi estómago me avisa de que tengo hambre para tener en cuenta de que ha llegado la hora de comer, también el miedo me avisa de algo que puede ser peligroso para mí, entonces me pararé o me moveré.

Elijo parar un instante, darme cuenta de ello y seguir adelante o volver a ponerme en marcha si se tercia.


Mi Felicidad no está reñida con los malos momentos de la Vida, ni siquiera de Mi Vida. Cada cosa en su momento y cada momento tiene sus cosas, que son muchas.


No juegues con tus emociones y sobre todo no te las juegues a un sólo número que encima no has elegido tú.

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